martes, 29 de junio de 2010

Capítulo XIII

Tengo un problema.
Bueno en realidad muchos, pero me acabo de dar cuenta de uno específico. Odio las monedas del bicentenario. Antes me gustaban. ¡Pero ahora las odio! ¡ESTAN EN TODOS LADOS! Y mi problema es que no me gusta tirar monedas nuevitas en los colectivos, es algo así como la obsesión de la puerta abierta. Esa manía que no puedo controlar. Así que este es un llamado a la solidaridad si alguien quiere sacármelas de encima, ya no se que hacer.

sábado, 26 de junio de 2010

Capítulo XII

Parece como si siempre que jugara a las cartas termine perdiendo. Yo sé que el de enfrente mio hace trampa, pero no lo puedo decir. Sin embargo me muerdo el labio, y absorbo mi propia impotencia. La impotencia de no hacer nada.

Me la tengo que bancar, me la tengo que comer cruda. Me tengo que bancar que eso que no me banqué antes, y por lo cuál deje de querer seguir haciéndolo. Me tengo que bancar lo mismo que me molestaba antes, pero peor, porque ahora no me puedo ni siquiera quejar.

Ya no puedo ni con mi propia bronca. No sé hacia donde disparar. Ni se me acerquen.

miércoles, 23 de junio de 2010

Capítulo XI

Compadezco mucho a la gente que trabaja en los medios de transporte de esta ciudad. De verdad. Pobres personas. Tener que lidiar con el grupo de viejas del orto que no entienden nada, tener que toparse con los viernes a la noche y el grupo de jóvenes locamente alcoholizados.
Hoy estaba por microcentro por un asuntillo especial, y volver a casa con el 10 fue la peor idea que tuve. Caminaba tranquilamente por Lavalle, tratando de no chocarme con el resto de la gente que caminaba a contra mio, mirando las cosas que había y eso. Las peatonales siempre me gustaron, aunque el conjunto de gente me ponga nerviosa. En fin. Llego por fin a Esmeralda. La cola para el colectivo era inmensa. Siempre el 10 es una mierda. Mientras sacaba mi guía t para ver que otra cosa me podía tomar, llegaron 3 colectivos. Uno paro, uno siguió, y el otro paro al lado del otro. Enseguida la gente se amontonó y mató por tratar de seguir al segundo colectivo que había parado, porque estaba más vacío. El tipo, estaba estacionado en segunda fila, por lo que no podía abrir la puerta y dio señales a la vieja histérica que intentaba subirse.
Cuando por fin el colectivo pudo estacionarse sobre la vereda para que podamos subir, la vieja histérica empezó a putearlo como si él tuviese la culpa. Perdón vieja de mierda, pero si no sabes las leyes de tránsito no jodas al resto, la gente así me pone mal. Después dicen que nos quejamos de todo, y claro!

Indignadísima.

martes, 22 de junio de 2010

Capítulo X

Nunca expliqué el nombre del blog. Ella que difícil es cantar como vos :(

domingo, 20 de junio de 2010

Capítulo IX

Creo que desde que tengo memoria que no tengo un fin de semana largo de descanzo. Es decir, los últimos 5, 6 años de mi vida, los fines de semana los dediqué al voley. Y no me arrepiento, para nada. Los torneos abiertos son un espécimen especial. Se dan cosas que no se dan en los partidos comunes. Uno juega con una adrenalina. Es matar o morir.
Bueno...no para tanto. Este año nos fue bien, nuestro objetivo fue cumplido, llegamos a cuartos. Está bien. Perdimos. Pero tuvimos la cabeza en alto, y ahora nos conocemos un poco más. Después de jugar un abierto, uno siempre juega mejor. O por lo menos yo siento que juego mejor. Hasta bloquee hoy. Pobre persona alta que pego y estaban ahi mis pequeñitas manitos.
En fin, me duele la espalda, dedos, cuello, piernas, tobillos, muchecas, dedos de nuevo, espalda, estapalda otra vez. Pero como diceeen...quién nos quita lo bailado?

Chau voy a dormir hasta el infinito y más allá :)

sábado, 19 de junio de 2010

Capítulo VIII

Empezar ganando todos los partidos es una buena señal. Vamos a ver qué pasa mañana.
Ah si, me duele todo.

lunes, 14 de junio de 2010

Capítulo VII

Los Lunes son ácidos. Si, esa es la mejor definición. Este, junto a los otros 52 Lunes del año, son una mierda. Los únicos Lunes que están fuera de esta regla son los feriados. En fin. Los Lunes se la comen de pe a pa. Empiezan mal. Empecemos porque el Domingo te la pasaste en pijama o viste películas románticas con tu mamá, probablemente te dormiste esa sagrada siesta mortal debido a que el Sábado desconchaste como debe ser. Por lo tanto, llega la hora de dormir a la noche, y apa, no tenes sueño. Das vueltas hasta las 3, 4 de la mañana, es imposible dormir. Ni hablar de despertarte. Te despertas por fin y no podés más. Sólo te pesa el culo de pensar que es el primer día de la semana y que te queda todo el resto, y sobre todo que falta mucho para el Viernes.

Los Lunes por lo general está nublado, llueve, graniza, o pasa algo loco. Los Lunes son una mierda. Sólo pensas en llegar a casa, acostarte en tu cama, taparte hasta arriba y dormir esa siesta que te mereces. Hasta que te das cuenta, que tenes que ir al club y el día está oficialmente cagado.


Odio los Lunes. Mucho.